Entrevista de Joseph Ravenscroft

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Entrevista de Joseph Ravenscroft

Mensaje  Joseph Ravenscroft el Miér Jun 22, 2011 4:44 pm


1.- ¡Bienvenido seas al circo! – risas alegres e infantiles. Desde su lado del escritorio agita sus brazos alegremente - ¡Yo soy Nimmersatt Beelzebub, pero todos me llaman la Glotona Insaciable! – No se nota gracias a su máscara, pero una demencial sonrisa se ha posado en sus labios – ¿Cómo te llamas y por qué viniste a trabajar al circo?

El joven no deja de observar alrededor. Cada detalle queda registrado en su mente, buscando mantener cuantos datos sean posibles de tan peculiar oficina con la igualmente peculiar muchacha que era por lo que tenía entendido la dueña del circo. En sus labios se forma con toda naturalidad una sonrisa afable. –Un gusto –Menciona, manteniendo así el perfil que tanto le gustaba tener ante todo –Mi nombre es Joseph Ravenscroft. –Se presentó con un tono suave y bajo pero que claramente se notaba que tanteaba terreno con sutileza. –Vine aquí porque necesito dinero –Continuó, sin dar más información en absoluto, única y exclusivamente la que la mujer solicitaba.

2.- Ahhh~ Interesante… - comentó mirando al techo, gesto que, obviamente, dejaba notar que no le interesaba en lo absoluto lo que le acabas de contar. Te mira con expresión aburrida, haciendo un puchero bajo la gruesa tela de su mascarilla – Y bueno… ya que estás aquí por eso… ¿Cuánto pesas? – inquiere con mayor interés y levantándose de su silla – Pobre de que reacciones mal.

Interiormente la pregunta le es sumamente inusual y casi de forma autómata la mente del británico ya estaba buscando posibles razones por las cuales pudo haberle preguntado tal cosa. Le es reticente en su fuero interno, pero no duda en responder luego de unos pocos prudentes segundos de espera –Creo 67 o 69 kilogramos.

3.- …No es tanto… pero tampoco es poco – mira de un lado a otro. Las pesadas cadenas que trae encima suenan con cada paso que da, acercándose hacia ti. Se queda parada a tu lado y te mira despectivamente ¿Cómo reaccionas? –

El pelinegro se mantiene en su postura. Su sonrisa sigue como petrificada en sus suaves labios aunque su mirada Calipso es ligeramente distinta. Repentinamente sus orbes se han tornado más afilados, analizando cada gesto y cada movimiento; no había razón por la cual la mujer le mirase de tal forma que francamente le exasperaría si no necesitara el trabajo. –¿Si? –Pregunta con naturalidad.

4.- Hmmm… Anonee~ Si te doy a elegir entre una cortaplumas, una muñeca sin cabeza, un alambre de púas o un patito de hule ¿Qué elegirías? – alza una mano y pokea tu sien. Su mano es más gélida que el hielo y te causa mala espina –

–¿Uh? –Cada vez más preguntas inusuales, cosas que su calculadora mente nunca llegó a considerar y eso hasta cierto punto le hace sentir extraño al no tener nada de ello contemplado en sus posibles accionares. Joseph cerró un ojo al sentir el gélido toque a su cien, quitando por un instante su falsa sonrisa para mostrarse desconcertado, dudando si ese pequeño intervalo fue actuación o una simple reacción. Poco tardó para recuperarse y volver a colocar la sonrisa. –Curiosos objetos –Mencionó al aire y guardó silencio, como si lo pensara. –…Cortaplumas –Dijo, torciendo milimétricamente sus labios.

5.- - Mientras respondes toma tu mano y alza tu brazo, comenzando a pokearlo. Tienes ganas de inquirir el porqué lo hace… ¡Adelante! ¡Hazlo! –

El chico notó la inusual acción de la chica, volviendo a causar la reacción del afilar la mirada en una casi nula muestra de su molestia. –Señorita Beelzebub –Le habla con sutileza, casi como si le avergonzara inquirir el porqué de esos incesantes pokeos. –¿…Sucede algo con mi brazo? –Pregunta con cautela. Realmente no sabía que sucedía con la mente de esa mujer, nunca reaccionaba como él creía que lo haría.

6.- ¿Eh~? – parpadea un tanto y vuelve su atención hasta ti – Veía qué tal estabas de contextura. Sería horrible que fueras puros huesos. – Carraspea un poco y vuelve a su tono risueño – Bueno~ siguiente pregunta ¿Soledad o multitud?

Maldición. Era probablemente la única persona que había conocido con la capacidad de decir tantas incoherencias juntas, claramente no podía meterse en la misma sintonía que la aparentemente caótica mente de la mujer tan distinta a su sistematizada cabeza. ¿Acaso lo quería para una cena o qué? –Algo de ambas –Respondió con soltura, casi con un tono obviedad en sus palabras. –Aunque prefiero la soledad y simplemente observar las masas.

7.- Ahhh… Que desperdicio – se encoge de hombros ante tu respuesta – Pensaba que eras diferente… ¿qué se le va a hacer? – rueda los ojos y se sienta sobre su escritorio, tirando la bola de hierro al final de las cadenas que trae encima sobre el mismo. Te da curiosidad el porqué las trae encima ¿le preguntas o no? –

Las curiosas cadenas que cuelgan de las extremidades de la aparentemente frágil muchacha le despiertan cierta inquietud más que propia curiosidad, una mala espina que no sabe explicarse. Joseph ha observado desde que llegó al despacho e irremediablemente decide, por descarte, que no es alguien con la que debería meterse en absoluto. –Interesante –Dice al aire, sonriendo y de inmediato retirando su atención de los curiosos complementos de la que sería su “jefa” si le daba el trabajo.

8.- - Te observa con el ceño fruncido para decir - ¡No te interesa! – y se cruza de brazos infantilmente. Suelta un extenso suspiro y ladea un tanto la cabeza, mirándote fijamente de la cabeza a los pies - … … ¿Negro, azul, rojo, blanco o naranja? – suelta sin más. –

Blanco y negro –Responde el cuestionamiento sin alterarse en absoluto del repentino cambio que presentó la contraria. Al nunca haberle especificado que escogiese un solo color nombró ambos, siempre con la permanente duda del porqué de tan ridículas preguntas.

9.- - Sus preguntas te tienen confundido, es tu turno de preguntar. ¿Aprovechas o no? –

Y de pronto se hace silencio en la pieza, sin que en algún momento el inglés de señales de siquiera mencionar cualquier otra cosa mínima. Él solo se dedica a responder lo que le preguntan y si no había nada más pues… qué mejor para él. Únicamente se dedica a observar entre los mechones de cabello negro que han comenzado a obstruir su vista, meditando todo lo anterior con detenimiento.

10.- - Ignora si le quieres preguntar algo. Mira sus uñas para luego decir – La última pregunta ¿alondra blanca, cuervo o algún otro animal?

Nuevamente desconcertado. ¿Y ahora a qué venía la pregunta? Tras pestañear rítmicamente antes de responder luego de pensarlo con rapidez no dudó ni un segundo para externar su parecer –Zorro –Sí, astuto, inteligente, hábil e independiente. Un ser simplemente sublime a su parecer,

11.- - Ante tu respuesta se baja de un salto de su escritorio y te obliga con una fuerza sobre humana a que te pongas de pié, – Debes irte, ahora. – dice con frialdad. Su voz suena doble por alguna razón y más baja que en momentos previos. Comienza a empujarte fuera de la carpa - ¡Te llamaré! ¡Ahora vete!

El muchacho ha notado desde minutos atrás el repentino cambio de la mujer y confuso se deja jalonear por la increíble fuerza sobrehumana que ejerció sin previo aviso sobre su persona. Al no haber puesto resistencia alguna al rudo trato al que se hallaba sometido no hubo problema con forcejeos o tropezones. –Entonces, con su permiso –Murmura entre dientes. Claramente no está feliz con todo eso.

12.- ¡¡Oyeee!! ¡¡Esperaaa!! - te llama desde la entrada de la carpa y te sigue, extendiendo su mano hacia ti. Te mira con el ceño fruncido - ¡Cabeza de pollo! ¡Olvidaste entregar tu curriculum! ¡Dámelo ahora!

¿El currículum? Su mirada fue inmediatamente a sus manos y por mera reacción inmediatamente tendió su mano con el documento que le demandaba la tal Nimmersatt. ¿Cómo pudo haberse olvidado de entregarle la carpeta? Sí que toda esa ilógica le había hecho mal, lo suficiente como para habérsele pasado tan importante detalle. –Oh, lo siento –Y se giró, frunciendo el cejo una vez que estuvo fuera del campo visual de “La glotona insaciable”. La eterna sonrisa que permaneció durante la entrevista finalmente se había ido, quedándo únicamente un gesto inexpresivo y helado.

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Re: Entrevista de Joseph Ravenscroft

Mensaje  Nimmersatt Beelzebub el Jue Jun 23, 2011 5:50 pm

- Guarda el curriculum entre los pliegues de la ropa y le toma de las manos. A pasos lentos le insta a volver a la carpa del circo. Mientras van avanzando, comienza a decir - Una bomba de tiempo en un cuerpo considerado como adulto joven, de intereses claros y metas selectas. Serás útil, lo sé, mas tu forma de ser te ha condenado... un tanto. - entran nuevamente a las oficinas administrativas y obliga al chico a sentarse en el sofá que previamente él había utilizado. Se paró frente al joven y, bajando su máscara para sonreír más, continuó hablando - Sabes que entrar a nuestro circo tiene un pequeño precio, ¿verdad? Espero que no te moleste que tome el pago inmediatamente, hehe~ - la misma bola que hacía de contrapeso en sus cadenas fue retirada de su sitio y abierta a la mitad dejando ver en el interior otra esfera, de tamaño más compacto, más pulida, más brillante. En un extremo esta tenía un contador - ... Es una simple intervención... Mas muy dolorosa. - Sin aclarar más alzó su mano y, con toda su fuerza, atravezó el pecho del pelinegro, tanteando para así arrancar con su mano su corazón. Inmediatamente después introdujo en el espacio vacío la famosa "bomba de vida" que se ramificó en su sitio, devolviéndole la misma recién arrebatada al chico en cuestión.

El corazón real aún palpitaba en su mano. Sin perder más tiempo lo deboró por completo. Casi ni limpió sus labios luego de aquella acción, mas sí se dedico a relamer sus dedos despacio. Alrededor de su carita y parte de sus ropas quedaron manchadas del brillante líquido carmesí, haciendole adquirir un aire más demoníaco que el que cargaba encima... aún así, extrañamente, su expresión era la de una niña inocente que lame de sus manos el chocolate derretido. Aclaró su garganta un instante, volviendo a sonreír, para decir - Ya está~ ¡Bienvenido a nuestro circo! Desde hoy serás conocido como "Navaja humana"... - entrecerró sus ojos y, aún con esa afable sonrisa, ladeó su cabeza para seguir - ... Tu serás parte de las bestias, sin embargo, también quedarás bajo el mando de Narcissus al poseer habilidades de acróbata terrestre que seguro podrán afinar. Llamaré a alguien para que te cosan de nuevo el pecho.

Y recuerda sonreir eternamente para mí ¿está bien?


((El color será entregado inmediatamente))

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