Entrevista de Catalina Vargas

Ir abajo

Entrevista de Catalina Vargas

Mensaje  Invitado el Miér Jun 22, 2011 5:17 pm


1.- ¡Bienvenido seas al circo! – risas alegres e infantiles. Desde su lado del escritorio agita sus brazos alegremente - ¡Yo soy Nimmersatt Beelzebub, pero todos me llaman la Glotona Insaciable! – No se nota gracias a su máscara, pero una demencial sonrisa se ha posado en sus labios – ¿Cómo te llamas y por qué viniste a trabajar al circo?

-Entro a la carpa unos momentos después de que su currículo sea aceptado. Cuando le dijeron que estaba “aceptable”, recién le dejaron pasar, indicándole donde quedaba el siguiente lugar donde tenía que ir. Mientras caminaba hacia este tenía un semblante molesto. “Aceptable”… ¿Acaso los estandartes eran casi demasiado para ella? ¿Era eso lo que quería decir? Se puso a gruñir levemente ante esta idea, solo por esa simple e insignificante palabra que fue usada hace unos momentos. Segundos después llego, empujando un pedazo de la carpa para abrirse paso y poder entrar, aunque a sus pies habían pasto, estaba adornado con una mesa y sillas, y. otras cosas que hacían parecer el ambiente una divertida oficina. La presencia de la joven le tomo por sorpresa, haciéndole retroceder un poco. Aunque esta no era tan terrorífica como imaginaba, al menos, no lo era aún. La actitud hiperactiva le pareció algo molesta, aunque ignorando aquello, para no meterse en problemas con quien sería su nueva “jefa”, respondió con un tono fastidiado. - Mi nombre es Catalina Vargas y… -miro a todos lados antes de responder aquello, decirle toda la historia sería algo estúpido. "No es de tu maldito interés", era una de sus inmediatas respuestas. Aunque, - Vine porque necesito el dinero, además, no tengo nada más que hacer. –fue lo único que salio. Habia mentido. Esto sería obvio, pues no era buena en aquello-

2.- Ahhh~ Interesante… - comentó mirando al techo, gesto que, obviamente, dejaba notar que no le interesaba en lo absoluto lo que le acabas de contar. Te mira con expresión aburrida, haciendo un puchero bajo la gruesa tela de su mascarilla – Y bueno… ya que estás aquí por eso… ¿Cuánto pesas? – inquiere con mayor interés y levantándose de su silla – Pobre de que reacciones mal.

- Aunque no podía ver la mueca que esta tenía en su cara podía asumirlo por la mirada que esta tenia. Podría haber perdido la razón o las ganas de estar a salvo de ser la comida al levantarse y gritarle preguntándole si le aburría, y haberse retirado indignada como cualquier situación en la cual se siente incómoda, aburrida, enojada o cuando no sabe cómo reaccionar. Pero cuando lo iba a hacer la siguiente pregunta le sorprendió, no mucho, pero lo hizo. Al segundo siguiente su tono se volvió un poco más orgulloso- Cincuenta y sie… -alargo esa letra en la pronunciación cuando los ojos rojos de su entrevistadora, parecía que por la respuesta su destino sería algo diferente, haciendo que se quedara estatica por unos segundos. - …te. –Al final su tono de voz termino siendo como la de una cobarde, tratando de disimular esto sacudió la cabeza, tratando de ignorar lo que vio- "¡¿Que mierda con esa mirada?!" - No pudo evitar murmurar para si misma-

3.- …No es tanto… pero tampoco es poco – mira de un lado a otro. Las pesadas cadenas que trae encima suenan con cada paso que da, acercándose hacia ti. Se queda parada a tu lado y te mira despectivamente ¿Cómo reaccionas? –

-Soltó un largo suspiro, como si se hubiera salvado de algo que hasta para ella le era desconocido, aunque seguía la corriente muy fácilmente. Escucho el sonido de las cadenas chocar entre sí, un sonido metálico al cual no le había dado demasiada importancia hasta que vio que estas se encontraban aprisionando los tobillos de con quien hablaba. “¿Para que los necesitaría?” Es una de las preguntas que se hizo a sí misma, antes de voltear la mirada hacia ella completamente aterrada. Al encontrarse con la mirada despectiva eso le hizo enfurecer, pero no reaccionar fuertemente por el temor. Simplemente le devolvió la mirada con un leve gruñido, con un resentimiento seco. -

4.- Hmmm… Anonee~ Si te doy a elegir entre una cortaplumas, una muñeca sin cabeza, un alambre de púas o un patito de hule ¿Qué elegirías? – alza una mano y pokea tu sien. Su mano es más gélida que el hielo y te causa mala espina –

-La fría mano le causa un leve escalofrió, apartando el cuerpo por puro instinto. “Como la mano de un muerto”, pensó, pero volviendo al tema… La pregunta le asombro, ahora sí, y también le hizo dudar más de la sanidad mental de aquella mujer. Ninguno de los objetos mencionados le sería útil, al menos no en esos momentos cuando había dejado todo lo que fue atrás. – ¿Para qué carajos querría alguno de ellos? –Emitió como un pensamiento en voz alta, para después responder con total seguridad- Un cortaplumas. -Era lo primero que se le habia venido a la mente al escuchar la lista, aunque no lo mencionó a la primera. No se molestaría en decir el porqué, pues ni para ella estaba claro. -

5.- - Mientras respondes toma tu mano y alza tu brazo, comenzando a pokearlo. Tienes ganas de inquirir el porqué lo hace… ¡Adelante! ¡Hazlo! –

-Justo al terminar de responder aquella pregunta ya podía sentir su brazo ser sujetado por la fría mano, que parecía ser de la de un cuerpo sin calidez, sin vida, alzado, sintiendo el aire que pasaba por este al contar con mangas largas que se resbalaban hacia abajo ante la gravedad. Se quedo mirándole con una mirada idiota, para después no poder evitar preguntarle- ¡¿Qué piensas que estás haciendo?! -Bruscamente se aparto, forzando que la otra le suelte y retrocediendo hasta que su espalda choque levemente con la tela de carpa. Hubiera dicho algo mas si no fuera porque esta acción le había asustado. Pero bueno, siendo realisticos, muchas cosas le causaban temor. -

6.- ¿Eh~? – parpadea un tanto y vuelve su atención hasta ti – Veía qué tal estabas de contextura. Sería horrible que fueras puros huesos. – Carraspea un poco y vuelve a su tono risueño – Bueno~ siguiente pregunta ¿Soledad o multitud?

¿Y para qué querrías saber eso? –Su tono de voz aún era algo aterrado, aunque unos segundos después se apaciguo. Sentía que la razón por la cual el estaban examinando tan minuciosamente en lo referente a su contextura y su peso era algo que mejor ignoraría. No vaya a ser de que preguntara y la respuesta le sea incómoda, o aterrorizante, o peor, que no le respondieran o le pasare algo por simplemente dudar. Le molesto un poco que ignoraran su pregunta, pero era de esperarse porque en verdad una respuesta no era exigida. Le miro confundida. Séase si estaba en grupo o en soledad siempre se sentía igual, así que elegir entre ellos le era igual. Pero, al menos cuando se encontraba con más personas, se sentía más segura. – ¡Multitud! –Dijo cruzándose de brazos, como si se encontrara enojada, para no parecer que necesita más personas como para protegerse.-

7.- Ahhh… Que desperdicio – se encoge de hombros ante tu respuesta – Pensaba que eras diferente… ¿qué se le va a hacer? – rueda los ojos y se sienta sobre su escritorio, tirando la bola de hierro al final de las cadenas que trae encima sobre el mismo. Te da curiosidad el porqué las trae encima ¿le preguntas o no? –

-Ladeo un poco la cabeza y puso una mueca de disgusto ante la reciente reacción. Si no le iba a gustar la respuesta, ¿Para qué preguntar? Además solo le había puesto dos opciones, y se puso a preguntarse un poco si estar en la soledad sería mejor, al menos antes de olvidar todo aquello y volver la atención a los grilletes, que seguían resonando. Se había preguntado a si misma antes, pero aún así seguía molestándole no saber, no poder despejar sus dudas. Tomo un gran suspiro, y como si en este hubiera juntado toda la fuerza de voluntad necesaria, trato de preguntar- ¿Para qué diablos son las cadenas? –Pregunto como si fuera una obligación responder -

8.- - Te observa con el ceño fruncido para decir - ¡No te interesa! – y se cruza de brazos infantilmente. Suelta un extenso suspiro y ladea un tanto la cabeza, mirándote fijamente de la cabeza a los pies - … … ¿Negro, azul, rojo, blanco o naranja? – suelta sin más. –

-Se siente algo ofendida ante la respuesta, inflo las mejillas como una protesta silenciosa, sin poder quejarse realmente o tratando de no explotar de enojo. La imagen se veía algo graciosa, en vez de amenazante. La nueva pregunta le siguió dando un dolor a la cabeza, causado por la curiosidad. Las preguntas de opciones le estaban siendo algo engañosas, pues la anterior vez que respondió, confiadamente, la respuesta no pareció ser suficiente. De todos modos, trato de que no le importara. ¡¿Después de todo para qué debería importarle?! Podría decir lo que querría y no era el problema de nadie- Rojo. –Otra vez, la razón le era desconocida, sería algo del instinto. “La sangre siempre es lo más importante”, solía escuchar decir en su familia. Aunque trataba de pensar que aquello no tendría nada que ver con eso. -

9.- - Sus preguntas te tienen confundido, es tu turno de preguntar. ¿Aprovechas o no? –

El silencio invadió la habitación, junto con una leve incertidumbre. ¿Acaso era una señal para algo? Bueno, en verdad no tenía nada en mente. Quizás podría romper ese momento tan incómodo con una pregunta. Pero la pregunta era qué pregunta. Podría ser cualquier cosa, aunque preferiblemente presionar sobre los barrotes o sobre… la máscara…. ¿Para qué sería aquello? En esos momentos no podía decir si ella se encontraba murmurando algo, o sonriendo, o con una mueca triste, quizás ni siquiera se encontraba moviéndola. ¿Tendría una fina boca? ¿De ella saldrían también insultos? No tenía ni idea. Mas de tanto pensar casi no alcanzó a preguntar, reaccionando quizás demasiado tarde.- ¡Dime! ¿Para qué necesitas esa máscara?

10.- - Ignora si le quieres preguntar algo. Mira sus uñas para luego decir – La última pregunta ¿alondra blanca, cuervo o algún otro animal?

-Por fin podría elegir ella misma, nada de opciones. Aunque ahora la respuesta le sería un poco más difícil, ¿Un animal? ¿Para qué? Acaso ese maldito circo iría a convertirle en algo… No, sería demasiado fantasioso. Lo descarto de inmediato y se quedo pensando. ¡No sería una maldita paloma! La idea le era demasiado idiota. De repente un inexistente bombillo pareció prenderse encima de su cabeza- ¡Ya sé! –Emitió, como si hubiera encontrado la respuesta a un enigma- Un lobo. –Se cruzo de brazos otra vez, con una sonrisa en su cara. Por fin habría terminado-

11.- - Ante tu respuesta se baja de un salto de su escritorio y te obliga con una fuerza sobre humana a que te pongas de pié, – Debes irte, ahora. – dice con frialdad. Su voz suena doble por alguna razón y más baja que en momentos previos. Comienza a empujarte fuera de la carpa - ¡Te llamaré! ¡Ahora vete!

-La fuerte voz no parecía provenir de aquella figura. Reacciono inmediatamente dando un pequeño salto para atrás. ¿Le estaban botando? Ya había sido suficiente. ¡No habría pasado por su mente unirse si le iban a tratar de aquella manera! Empezó a refunfuñar, como si fuera a decir de que se tomaría su tiempo para irse, solo para molestar, cuando sintió de nuevo esas gélidas manos en su espalda, empujándole afuera de la carpa. Al final termino de nuevo afuera, en el terrorífico paisaje que en esos momentos era casi pura oscuridad, si no fuera por aquello luz que emanaba el circo. Había pasado demasiado rápido que no había tenido tiempo para quejarse. Gruño y empezó a caminar en el camino a vuelta a la ciudad – ¡Maldita idiota! -No sabía si se lo decía a sí misma o se encontraba insultando a esa extraña, Aunque unos pasos después paro al escuchar la voz de nuevo. -

12.- ¡¡Oyeee!! ¡¡Esperaaa!! - te llama desde la entrada de la carpa y te sigue, extendiendo su mano hacia ti. Te mira con el ceño fruncido - ¡Cabeza de pollo! ¡Olvidaste entregar tu curriculum! ¡Dámelo ahora!

-Al escuchar la voz en verdad no se quiere quedar, quizás si simplemente la ignora y se va no tenga que volver a ese lugar. Pero da igual, está acostumbrada a que le traten así aunque siempre hace como si estuviera molesta. Quizás sí solo, si solo hubiera seguido caminando entonces no hubiera pasado, pero ya es tarde. Voltea con las manos en las caderas y le grita desde donde se encuentra- ¡¿Qué mierda quieres?! –Su tono de voz muestra gran enojo, como si no pudiera soportarlo. Se encontraba a punto de explotar cuando recordó que aún tenía el archivo en su mano y se había quedado apretándolo, sin darse cuenta, sin dejarlo. Se acerco rápidamente hacia ella y se lo extendió- ¿Feliz? -murmuro, esperando a que esta lo agarrara.-

"Curriculum Vitae - Catalina Vargas"


Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: Entrevista de Catalina Vargas

Mensaje  Nimmersatt Beelzebub el Vie Jun 24, 2011 4:54 pm

- Guarda el curriculum entre los pliegues de la ropa y le toma de las manos. A pasos lentos te insta a volver a la carpa del circo. Mientras van avanzando, comienza a decir - Una flor delicada obligada a ser fuerte en un mundo sangriento al cual nunca quiso pertenecer. La gloria podrás en este circo alcanzar, pero si mueres en un acto no tomaré responsabilidad. Intentas huir de lo que te entregó tu nacimiento... no haces más que entrar en otro mundo de rojo color~- entran nuevamente a las oficinas administrativas y obliga a la chica a sentarse en el sofá que previamente ella había utilizado. Se paró frente a la misma y, bajando su máscara para sonreír más, continuó hablando - Sabes que entrar a nuestro circo tiene un pequeño precio, ¿verdad? Espero que no te moleste que tome el pago inmediatamente, hehe~ - la misma bola que hacía de contrapeso en sus cadenas fue retirada de su sitio y abierta a la mitad dejando ver en el interior otra esfera, de tamaño más compacto, más pulida, más brillante. En un extremo esta tenía un contador - ... Es una simple intervención... Mas muy dolorosa. - Sin aclarar más alzó su mano y, con toda su fuerza, atravezó el pecho de la castaña arrancando con su mano su corazón. Inmediatamente después introdujo en el espacio vacío la famosa "bomba de vida" que se ramificó en su sitio, devolviéndole la vida recién arrebatada a la joven.

El corazón real aún palpitaba en su mano. Sin perder más tiempo lo deboró por completo. Casi ni limpió sus labios luego de aquella acción, por lo que su rostro y sus manos quedaron manchadas del brillante líquido carmesí. Aclaró su garganta un instante, volviendo a sonreír, para decir - Ya está~ ¡Bienvenida a nuestro circo! Desde hoy serás conocida como "El ángel de las alas cortadas"... - entrecerró sus ojos y ladeó su cabeza antes de seguir - ... Desde hoy formas parte del circo, y tu grupo son los acróbatas... se feliz~ a ellos se les paga mucho mucho, pero espero que seas lo suficientemente fuerte para soportar el entrenamiento de Narcissus.

Recuerda sonreir eternamente para mí ¿está bien?


((El color será entregado inmediatamente))

_________________
avatar
Nimmersatt Beelzebub
Admin

Mensajes : 67
Fecha de inscripción : 20/05/2011

Ver perfil de usuario http://darkworldcircus.forosactivos.net

Volver arriba Ir abajo

Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.