Entrevista de Erik Heyerdahl

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Entrevista de Erik Heyerdahl

Mensaje  Erik Heyerdahl el Sáb Jun 25, 2011 2:12 pm


1.- ¡Bienvenido seas al circo! – risas alegres e infantiles. Desde su lado del escritorio agita sus brazos alegremente - ¡Yo soy Nimmersatt Beelzebub, pero todos me llaman la Glotona Insaciable! – No se nota gracias a su máscara, pero una demencial sonrisa se ha posado en sus labios – ¿Cómo te llamas y por qué viniste a trabajar al circo?

Desde que ingresó a ese lugar minutos atrás ha grabado en su cabeza cada detalle de la estancia: La pintura, la decoración y así un sinfín de cosas que por ahora se hacen inútiles enumerar. El rostro pétreo del muchacho camufló la acción susodicha incluso después de que éste tomase asiento.

Algo raro pasaba ahí. Sus amigas mágicas estaban nerviosas y muchas de ellas habían preferido esperarlo fuera. Curioso la verdad.

Me llamo Erik Heyerdahl y vine aquí por motivos laborales—. Comentó con su tan típico tono apagado.

Honestamente eran motivos económicos, sin embargo, el no era de esos que ventilaban sus verdades a los cuatro vientos ¡Además! Eso de ‘Laboral’ no estaba tan lejos de la realidad, dependía más bien de cómo se mirase, ¿no es así?


2.- Ahhh~ Interesante… - comentó mirando al techo, gesto que, obviamente, dejaba notar que no le interesaba en lo absoluto lo que le acabas de contar. Te mira con expresión aburrida, haciendo un puchero bajo la gruesa tela de su mascarilla – Y bueno… ya que estás aquí por eso… ¿Cuánto pesas? – inquiere con mayor interés y levantándose de su silla – Pobre de que reacciones mal.

Hæ?— Era sin lugar a dudas una pregunta muy extraña, ¿Pero ya que? Necesitaba el empleo y hasta ahora las preguntas no atentaban contra su integridad. Hizo memoria, recientemente se había pesado mientras hacían un chequeo médicos a los futuros médicos (valga la redundancia)— hm… 69 kilogramos —O por lo menos eso aproximadamente, no tenía certeza de ellos, ¡Últimamente estaba comiendo menos! Pero no estaba seguro si realmente había variado la cifra por culpa de ésto.

3.- …No es tanto… pero tampoco es poco – mira de un lado a otro. Las pesadas cadenas que trae encima suenan con cada paso que da, acercándose hacia ti. Se queda parada a tu lado y te mira despectivamente ¿Cómo reaccionas? –

No reacciona de ninguna forma en especial al principio puesto que ya anteriormente le han tocado jefes que hacen procedimientos similares para aceptar personal (aunque si lo de las cadenas es extraño, lo admite sin tapujos). Finalmente dedica una mirada a la muchacha, tentado a preguntar si pasaba algo puesto que se veía poco convencida (y él necesitaba del empleo), sin embargo ella se adelantó a cualquier comentario que él pudiera emitir con la pregunta siguiente (la que era verdaderamente desconcertante).

4.- Hmmm… Anonee~ Si te doy a elegir entre una cortaplumas, una muñeca sin cabeza, un alambre de púas o un patito de hule ¿Qué elegirías? – alza una mano y pokea tu sien. Su mano es más gélida que el hielo y te causa mala espina –

Un sonido mudo escapó a través de sus labios sellados, ¡era una decisión bastante sencilla!— El pato de hule —Y aunque parezca curioso viniendo de alguien tan centrado como él las cosas monas (y útiles) son de su total preferencias, es decir, ¿para que podría servir una muñeca sin cabezas o un alambre de púas? Para magia a lo mucho, aunque no recordaba algún hechizo que requiriese de tales cosas, por otro lado, el cortaplumas era fácil de suplir con un cuchillo común… además los patitos son bonitos.


5.- - Mientras respondes toma tu mano y alza tu brazo, comenzando a pokearlo. Tienes ganas de inquirir el porqué lo hace… ¡Adelante! ¡Hazlo! –

¿Era esto acaso necesario para ingresar? Quizás si fuese trapecista o algo así (aunque su gran fuerte era la magia si se lo preguntaban). Alzó levemente una de sus cejas y finalmente preguntó.

¿Qué hace? —Su voz apagada irrumpió suavemente.

Se sobreentendía que picar su brazo, no obstante él noruego se refiere más bien al “por qué” lo hacía, ¿Tendría su brazo acaso alguna influencia en lo que sería la decisión de la mujer?.

6.- ¿Eh~? – parpadea un tanto y vuelve su atención hasta ti – Veía qué tal estabas de contextura. Sería horrible que fueras puros huesos. – Carraspea un poco y vuelve a su tono risueño – Bueno~ siguiente pregunta ¿Soledad o multitud?

Oh, con que esa era la razón por la que tenía manía a picar su brazo. El muchacho suspiró suavemente y le restó importancia al argumento y escuchó atentamente la pregunta que se le planteó en esta oportunidad. —Prefiero la tranquilidad— No quiso ser ambiguo; entre ambas opciones genralmente prefería la soledad, sin embargo, existían algunas personas (o criaturas) agradables que opacaban mínimamente ésta opción (aunque nunca había suficiente cúmulo de estas como para convertirse en multitud).

7.- Ahhh… Que desperdicio – se encoge de hombros ante tu respuesta – Pensaba que eras diferente… ¿qué se le va a hacer? – rueda los ojos y se sienta sobre su escritorio, tirando la bola de hierro al final de las cadenas que trae encima sobre el mismo. Te da curiosidad el porqué las trae encima ¿le preguntas o no? –

Sinceramente no le da curiosidad puesto que piensa esas cadenas son parte de alguna función que el circo imparte, por lo tanto simplemente guarda silencio y espera, aprovechando el silencio que se ha apoderado de ambos para pensar en todo lo que ha visto hasta ahora (que no ha sido poco). Parpadea un par de veces, ¿se habría terminado ya la entrevista? Necesitaba ese trabajo para poder ayudar a su hermano, por ende la respuesta era vital para él.

8.- - Te observa con el ceño fruncido para decir - ¡No te interesa! – y se cruza de brazos infantilmente. Suelta un extenso suspiro y ladea un tanto la cabeza, mirándote fijamente de la cabeza a los pies - … … ¿Negro, azul, rojo, blanco o naranja? – suelta sin más. –

Al parecer aún no se da por finalizada la entrevista, esa mujer estaba dando ademanes de querer decir algo más, ¿sería los resultados?... No, no eran, sólo le preguntaba su color favorito.

Uhm, azul —Y el negro también era un color que le favorecía bastante, sin embargo, siempre tuvo preferencia a las cosas que le recordasen al mar o sus derivados.

9.- - Sus preguntas te tienen confundido, es tu turno de preguntar. ¿Aprovechas o no? –

Al principio tenía pensado preguntar cuanto ganaría más o menos (si no era una cantidad conveniente lo mejor sería buscar otro sitio y así no perder su tiempo en este circo), sin embargo, antes de decir cualquier palabra le latió en la cabeza (de forma excéntricamente sarcástica) las siguientes palabras. “Tiene un curioso modo de encontrar personal”. Las palabras anteriores le hizo recapacitar su decisión por lo que optó sería mejor hacerle la consulta a alguien más y en otro momento.


10.- - Ignora si le quieres preguntar algo. Mira sus uñas para luego decir – La última pregunta ¿alondra blanca, cuervo o algún otro animal?

El tenía en mente algo mucho mejor que cualquier alondra blanca u otra ave que la enmascarada pudiera dictaminarle ¡Algo grande! ¡Algo encantador! Algo original. Sus labios que por lo regular estaban cerrados se abrieron levemente para soltar una respuesta de lo más desconcertante.— Conejo rosa —. Pocos creerían que la respuesta no ha sido una broma o algo semejante ¡Pero comprendan! Su lógica es muy distinta a la de todos.


11.- - Ante tu respuesta se baja de un salto de su escritorio y te obliga con una fuerza sobre humana a que te pongas de pié, – Debes irte, ahora. – dice con frialdad. Su voz suena doble por alguna razón y más baja que en momentos previos. Comienza a empujarte fuera de la carpa - ¡Te llamaré! ¡Ahora vete!

La muchacha comenzó a empujarle fuera de la estancia, ¿Qué ocurría? Probablemente era que la entrevista había acabado ya, pero… ¿de ese modo?... El muchacho levantó las cejas y apresuró levemente su andar para que así fueran sus pies y no el empuje ajeno el que le hiciera avanzar, seguidamente sacudió un poco sus ropas ante la posible presencia de polvo en ella.

Finalmente fuera de la carpa se colocó las manos en los bolsillos y sus hadas volvieron a colocarse en su hombro, era hora de volver a casa y esperar.

12.- ¡¡Oyeee!! ¡¡Esperaaa!! - te llama desde la entrada de la carpa y te sigue, extendiendo su mano hacia ti. Te mira con el ceño fruncido - ¡Cabeza de pollo! ¡Olvidaste entregar tu curriculum! ¡Dámelo ahora!

Al oír la voz se vio obligado a voltear su mirada para encontrarse con la mujer, ¿Se había olvidado qué? Pero si él lo había dejado allá de hecho.

Lo dejé sobre su escritorio —.Comentó acercándose un poco a la carpa para señalar la ubicación (aunque fuera con una seña) del curriculum.

Cuando se halló nuevamente ahí hizo el ademán para explicar donde había dejado el documento (que estaba dentro de una carpeta, ¿era acaso el único que se tomaba la molestia de dejar las cosas sobre el escritorio?).

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Re: Entrevista de Erik Heyerdahl

Mensaje  Nimmersatt Beelzebub el Sáb Jun 25, 2011 2:38 pm

- Guarda el curriculum entre los pliegues de la ropa y le toma de las manos. A pasos lentos le insta a volver a la carpa del circo. Mientras van avanzando, comienza a decir - Metódico, puro, frío, calculador~ me sorprende como se ha mezclado todo para formar a alguien tan... particular entre toda la escoria de este planeta~... Has ganado tu lugar con tus habilidades y conocimientos, lindo...- entran nuevamente a las oficinas administrativas y obliga al chico a sentarse en el sofá que previamente él había utilizado. Se paró frente al joven y, bajando su máscara para sonreír más, continuó hablando - Sabes que entrar a nuestro circo tiene un pequeño precio, ¿verdad? Espero que no te moleste que tome el pago inmediatamente, hehe~ - la misma bola que hacía de contrapeso en sus cadenas fue retirada de su sitio y abierta a la mitad dejando ver en el interior otra esfera, de tamaño más compacto, más pulida, más brillante. En un extremo esta tenía un contador - ... Es una simple intervención... Mas muy dolorosa. - Sin aclarar más alzó su mano y, con toda su fuerza, atravezó el pecho del rubio arrancando con su mano su corazón. Inmediatamente después introdujo en el espacio vacío la famosa "bomba de vida" que se ramificó en su sitio, devolviéndole la recién arrebatada al chico en cuestión.

El corazón real aún palpitaba en su mano. Sin perder más tiempo lo deboró por completo. Casi ni limpió sus labios luego de aquella acción, mas sí se dedico a relamer sus dedos despacio. Alrededor de su carita y parte de sus ropas quedaron manchadas del brillante líquido carmesí, haciendole adquirir un aire más demoníaco que el que cargaba encima... aún así, extrañamente, su expresión era la de una niña inocente que lame de sus manos el chocolate derretido. Aclaró su garganta un instante, volviendo a sonreír, para decir - Ya está~ ¡Bienvenido a nuestro circo! Desde hoy serás conocido como "La ilusión de la felicidad"... - entrecerró sus ojos y, aún con esa afable sonrisa, ladeó su cabeza para seguir - ... Desde hoy formas parte del circo, y tu grupo son los magos... más te vale hacer bien tu trabajo~ espero mucho de ti. Por otro lado, también serás uno de los anexos pues necesitamos que alguien repare a todo aquél que se de un buen trancazo~ Eres más útil de lo que esperaste ¿verdad?... Llamaré a alguien para que te cosan de nuevo el pecho.

Y recuerda sonreir eternamente para mí ¿está bien?


((El color será entregado inmediatamente))

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