Curriculum de Arthur Kirkland

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Curriculum de Arthur Kirkland

Mensaje  Arthur Kirkland el Miér Jul 13, 2011 7:46 pm


Nombre: Arthur Kirkland.
Edad: 23 años.
Nacionalidad: Británica.
Antigua Profesión: Escritor independiente.
Orientación Sexual: Bisexual, pero no lo reconoce del todo.


Perfil físico: Su cabello es rubio opaco, además de desordenado y únicamente domable por un gran esfuerzo y con mucho gel, lo que sucede en pocas ocasiones. Además, tiende a tener unos mechones más cortos que otros, debido a una inexplicable atracción por cortarselos para usarlos en diversos rituales que aprendió en su no muy amado pueblo (según Arthur, el usar su propio cabello le da al ritual más convicción en el sentir de los elementos). Su piel es pálida debido a la falta de luz de su pueblo natal, más tostada en el sector del cuello y de los brazos, sin llegar a verse de un color saludable, lo que, unido a sus profundas ojeras, provoca que la gente no note cuando está enfermo. Su cuerpo está salpicado de hematomas que aparecen y desaparecen, que ni él mismo sabe como se hace, aunque sospecha que son golpes que se da al dormir, pues siempre que tiene la dicha de soñar una pesadilla despierta con una nueva colección. Sus ojos son de un color verde profundo, como el de un bosque frondoso, bastante expresivos, hasta el punto en que le era imposible ocultar sus verdaderas intenciones, fuese en el caso que fuese. En cuanto a su cuerpo, su cadera es apenas más ancha que su cintura, es bastante lampiño de brazos y piernas. Sus manos son delgadas pero algo cortas, y tienen una mala circulación que se evidencia en la frialdad de sus extremidades. En cuanto al resto de su cuerpo, no hay ningún detalle resaltable, aparte de sus espesas cejas, que ocultan varios agujeros hechos para aros, recuerdo de una no muy lejana adolescencia.
Viste normalmente de manera formal, sin embargo, en ocasiones utiliza accesorios informales y que suelen recordar un grupo de rock, como unas pañoletas que a ratos intercambia con bufandas. Prefiere vestir en casa una camisa sencilla, de una sola tonalidad y un chaleco sin mangas de color rojo oscuro, bastante viejo. En las muñecas lleva puestas varias pulseras, en su mayoria delgadas, a las que se le suelen agregar nuevas adquisiciones; sus favoritas son las de plata, pero de vez en cuando se coloca unas que él mismo hace con hilo curado. No las usa por gusto: son mandas que debe pagar. Viste pantalones de lino sin importarle la ocasión, normalmente de colores oscuros, o con rayas verticales. Cuando debe vestirse de traje y corbata se preocupa de que cada detalle de su vestimenta esté en perfecto orden.

Descripción general: Arthur es una persona de pocas palabras, normalmente huraño con el resto de las personas, tiende a ser muy locuaz con ciertos amigos especiales que, según él, siempre lo rodean. Lo anterior lo ha llevado a visitar a diferentes psicólogos por orden de las diferentes oficinas en las que ha trabajado, sin que ninguno de ellos lograse quitarle la idea de que los seres mágicos existen. Ciertamente él comprende que los demás no puedan ver a sus camaradas y por esta causa es que finge no verlos cuando está rodeado de personas. Si bien es lo suficientemente astuto como para ganar sin problemas varias partidas de póker seguidas, tiende a mostrarse un poco torpe para que la gente baje la guardia frente a él. Cuando se enoja su inteligencia se ve turbada y no suele razonar, por lo que en las peleas verbales se vale más de los insultos, a menos de que sienta que su interlocutor no buscase pelea. A cada insulto que recibe contesta con otro igual de hiriente, empero suele pasar varias horas divagando respecto a lo que le dicen, pues lo afecta en demasía. Es perfeccionista en su trabajo y en su vida, lo que le lleva a un disgusto tras otro al notar que muchas metas no podrán ser nunca alcanzadas. La gente que logra entrar en su círculo de conocidos tendrá que satisfacerse con un trato amable, mientras que los que comienzan a traspasarlo lo verán sonreír con una sonrisa sencilla pero completa de espíritu, diferente a la que usualmente utiliza. Sin embargo, antes de llegar a este grupo de confianza deberán pasar por una línea que incluye un trato repleto de búfidos en las respuestas: es su sentimiento de autoconservación que se ve amenazado por las relaciones afectuosas de cualquier índole y se autoprotege con un escudo de gruñidos. Por su naturaleza semi marginal y debido a su oficio, se encierra ya sea para beber o fumar, pero, apartando este detalle, suele comportarse como uncaballero, principalmente con las damas.

Peso (aproximado): 65 kilos aproximadamente.
Estatura (aproximado): 1,75 metros.
Color de piel: Pálida.
Extras: Entre los omóplatos tiene un tatuaje en forma de tiara con las palabras "God save the Queen".
Imagen: Personaje de Hetalia Axis Powers, de Hidekaz Himaruya.
Spoiler:



Perfil psicológico: A diferencia de lo que muchos piensan, no está loco. Los seres que ve son su único contacto con lo que él llama "Magia Blanca", la cual es lentamente trasladada por la "Magia Negra". Es un tanto depresivo y lo que busca es un poco de alegría que, irónicamente, piensa encontar en el sitio en que la sonrisa es forzada. Su escritura es el mejor método para comprenderlo; largos periodos de su vida están empapelados en poemas de afectos muertos, ilusiones desaparecidas e incluso de historias ciegas, escritas en momentos en que su conciencia escapa de su cuerpo y tras pasar varios días o semanas moviéndose sin pensar ni sentir, en un instante de lucidez, garabatea para regresar a la vida. Muchas historias no han sido concluídas por el miedo que tiene de conocer el final. En los cortos periodos de felicidad que ha vivido, como por ejemplo su infancia, ha sido capaz de terminar los ya mencionados relatos. Tiende a estar atento a lo que lo rodea y a sobresaltarse ante cualquier ruido inesperado. Busca una salvación diferente a la que la iglesia intentó ofrecerle, mayormente basada en su vida terrenal y de lo que de ella pueda aprender.

Gustos:

- La literatura.
- La soledad.
- El licor, principalmente el ron.
- Que su ropa esté en orden guardada en su armario.
- Hablar con sus amigos, los seres fantásticos.
- Cocinar.
- Tejer.
- Bordar.
- No rendirle cuentas a nadie.
- Ser autosuficiente aunque sus condiciones de vida no sean las mejores.
- Ser mimado.
- Sentirse querido.
- Los baños de agua fría.
- Las peras.
- El fuego hogareño.
- Sufrir recordando el pasado.
- Razonar en su mente.
- Decir en voz alta lo que piensa, cuando está solo.
- Cantar.
- Sentir las vibraciones de las cuerdas de un bajo eléctrico entre sus manos. O de una guitarra.
- Tocar la batería: los golpes que le da lo liberan del estrés.
- Que le acaricien el cabello.
- Acostarse en el suelo para descansar su espalda.
- Contar las estrellas... Cuando puede verlas.
- Los colores rojo, azul y blanco, por su país.
- Los colores verde y morado, sin explicación alguna.
- La tarta de moras.
- Las revistas y libros eróticos.
- Inventarle nuevas letras a las canciones (a la fecha ha inventado siete letras diferente para la canción Greensleeves)
- El té.
- Las labores domésticas.
- Reír.


Disgustos:

- Que se burlen de él.
- Despertar y no recordar donde está, ni saber el nombre de la persona con la que está.
- Despertar con resaca.
- No tener una botella de alcohol cuando la necesita.
- Los discursos de moral.
- La gente que ha tenido una vida fácil.
- Las marcas de moho en las esquinas y en el techo.
- Resfriarse.
- El té poco cargado, o como él lo llama "agua de calcetín".
- Los sectores de "no fumadores".
- Los escritores que se han hecho famosos por sus representantes y no por talento.
- Las motas de polvo.
- Los trabajos imperfectos.
- Que lo critiquen.
- Llorar de rabia.
- La gente que no se comporta en la mesa.
- La impuntualidad.

Fortalezas:

- Sus conocimientos de mitología.
- Su habilidad de ver seres mágicos.
- Sus conocimientos de lenguajes y rituales antiguos (varios celtas).
- Su aparente fortaleza.
- Los instrumentos.
- Su vocabulario.


Debilidades:

- Cocina horrible.
- No se mide con el alcohol.
- Creer todo lo que le dicen. La credulidad y, a veces, ingenuidad, son legados de su educación y su relación aún existente con la magia blanca.
- Lo afectan los comentarios de los demás.
- Las chicas hermosas, mientras no las conozca.
- La atracción que siente por la perdición, y su intento de negar tal atracción.

Temores:

- Perder su alma por culpa de su atracción antes mencionada.
- Encontrarse con el hombre que lo educó.
- Que le hagan daño.
- Perder su mente en la inconciencia que a veces lo abruma.

Historia:

Arthur nació en un pueblo del Reino Unido de Gran Bretaña y del Norte de Irlanda, no muy grande, donde la mayoría de las personas estaban relacionadas directa o indirectamente con los rituales que llevaba a cabo la iglesia con los que creían mantener la estructura del país. Si bien el tema no se hablaba abiertamente como un tema de conversación en la sobremesa, los matrimonios en su mayoría eran pactados dependiendo de los beneficios que pudiesen obtener los participantes y la comunidad con éste, siendo los hijos nuevos militantes de las labores de este poblado. En cuanto a Arthur, su padre estaba casado con una joven a la que amaba, unión que fue aceptada con la condición de que el primer hijo de Kirkland fuese concebido con una muchacha elegida por las altas autoridades. La chiquilla elegida tenía apenas dieciocho años de edad, además de vivir sola desde que sus padres murieron de manera imprevista luego de expresar su desacuerdo con los métodos de las autoridades eclesiásticas del poblado, y según los propósitos, fue seleccionada entre las jóvenes vírgenes hijas de hechiceros, y su concepción se realizó durante la fecha exacta de luna nueva. Durante los nueve meses de embarazo ella le escribió una larga carta a su futuro hijo, sabiendo que nunca lo conocería. En ella le explicaba lo que los demás esperaban de él y lo que realmente debía hacer: huír. Le relataba su vida, lo que la rodeaba, convirtiéndose esta carta en un verdadero diario de vida. Durante el parto ella murió, tal como estipulaba el destino de los pocos elegidos para hechiceros: ser nutridos desde su mismo nacimiento con el alma de quien los traía al mundo. La primera bebida que el recién nacido Arthur probó fue una mezcla de leche de cabra y sangre de su madre, la que continuó bebiendo todas las noches en que coincidía la etapa lunar con la que había al momento de su nacimiento, hasta que, a la edad de dos años, ésta se agotó. Del legado de su madre se limitaron a conservar su casa con llave hasta que Arthur cumpliera la mayoría de edad. Su padre no lo consideraba hijo suyo, y Arthur, si bien sabía quién era su padre biológico, se consideró siempre como hijo de la Tierra. Su crianza estuvo a cargo de un "cura", quien lo instruyó en las materias impartidas por cualquier colegio: física, química, matemáticas, literatura, historia, artes músicales y plásticas, biología, genética, idiomas; y otras especiales: lenguas extintas, ritos, yerbas, mitología. Además tenía que mantener su cuerpo en condiciones para soportar el invierno, las lluvias y el hambre. Al cumplir la mayoría de edad le entregaron la propiedad de la casa, que se encontraba en casi el mismo orden que como su madre la dejará. Este "casi" se refiere a la desaparición del diario de su madre, que por considerársele peligroso, fue quemado. En su primera noche allí, percibió la presencia de un espíritu, al cual persiguió por la casa hasta que éste se desvaneció, sin voltearse nunca a mostrar su cara. En el lugar en que éste desapareció, Arthur buscó hasta, cansado, acostarse en el suelo. El sonido del agua goteando le llamó la atención. Afuera llovía, pero ese gotear provenía del piso. Retiró las tablas del piso y halló unas cuantas hojas arrancadas y escritas a toda prisa, manchadas y húmedas escondidas en un espacio en el suelo, al cual se deslizaba la húmedad para condensarse y caer en gotas. Eran las últimas hojas del diario de su madre. Previsora, resumió en pocas páginas el mensaje para su hijo: no te quedes en este lugar. Arthur encendió esa misma noche el computador de su casa e intentó conectarse a la red. Sin conexión, una situación predecible considerando la cantidad de años transcurridos. Ante esta dificultad su partida tardó varios días en concretarse. El mismo consideraba su situación un tanto extraña. En cuanto tuvo la oportunidad conoció los horarios de los transportes. Salir del pueblo no era díficil, siempre y cuando los cabecillas supiesen a donde ibas, para poder tenerte en estricta vigilancia. Pero Arthur deseaba irse para no volver y sus ojos verdes expresaban ésta desesperación. Debía ocultarlos, aprender a engañar. En cuanto pudo, prediciendo por los cambios en la presión atmosférica y en los vientos, que se acercaba una gran tormenta, salió de su casa y se perdió en los caminos. Tomó el primer bus que partía con destino a Londres, seguro de que tendría el tiempo necesario para llegar antes de que notasen su ausencia. Arthur nunca volvió a ver el fantasma de aquella muchacha, pero sospechaba que estaba cerca suyo.
En Londres se instaló en un departamento barato, pequeño. La mayor dificultad residía en conseguir un trabajo: dieciocho años, con estudios confirmados, a pesar de que no entendía cómo, de educación básica y media, pero con variados conocimientos, puntualidad y perfecta redacción, parecía un chico ideal para cualquier trabajo de oficina, de no ser por un pequeño problema: todos creían que veía cosas, y era fácil de molestar, causa de muchas peleas. Mientras residía en Londres, se unió a una banda que buscaba un vocalista. Dejó de buscar un trabajo fijo e intentó ganarse la vida a partir de las tocatas de la banda. Comenzó a dedicarse a escribir, en sus tiempos libres, poemas que luego vendía a las revistas, firmando con el pseudónimo de Inglaterra; vivía con el constante miedo de que lo localizasen y no facilitaría esta tarea dando su nombre públicamente. A pesar de vivir separado del resto de la banda, pasaba varias noches con ellos, bebiendo o drogándose, pensando en nuevas letras para las canciones. Adoraba a la única integrante femenina del grupo, y a su intento por sobrevivir con una sonrisa a su situación.
- ¿Por qué no simplemente acabas con todo?- le preguntó Arthur un día.
- ¿Por qué no intentas sonreír de vez en cuando?- le respondió ella.
Algunas mañanas despertaba entre las sábanas sudorosas de la bajista del grupo o tirado en el piso con enormes ganas de vomitar. Esta situación tuvo un final drástico: en una pelea, el baterista del grupo apuñaló al teclado, y para callar a su compañera de cuarto, la ahogó. Luego se fue. Arthur trató de entablar contacto con sus compañeros, sin tener éxito. Al entrar al departamento donde se había llevado a cabo el asesinato, recorrió las habitaciones sin inmutarse. Miró largamente a la chica, le acomodó el cabello y se dirigió al teclista. Lo levantó del suelo de la cocina y lo sentó en una silla junto a la mesa. Abrió el refrigerador, sacó una botella de cerveza y unos restos de comida y se sentó al lado del cadáver de su compañero para almorzar.
- ¿Quieres? - le preguntó con un dejo de ironía.
Pensó que la pérdida no lo afectaba, pero sintió como su corazón se endurecía. Sin saber bien que hacía, después de comer, con su mano en forma de cuenco recolectó un poco de la sangre del teclado y se dirigió a la habitación de la chica que adoraba. Escribió con letras carmesí la promesa que debería haberle hecho en vida sobre la pared. Acercándose por última vez, le susurró al oído las palabras escritas en la sangre húmeda:
- Trataré de ser feliz.-
Salió del departamento sin preocuparse por dar a conocer las muertes. Ya en su hogar, se sumergió en un periodo de inconciencia que le duró hasta que escuchó hablar de un circo entre las bailarinas y bailarines de un cabaret. Corrían rumores de que quien entraba nunca salía, que las almas se perdían. Otros rebatían que era un sueño hecho realidad el trabajar en ese lugar, donde obtienes todo lo que deseas. Alguno dijo que ese circo buscaba la salvación. ¿Salvación, perdición? ¿Qué importaba? Arthur necesitaba largarse de ese lugar que le traía tan tristes recuerdos. recogió sus pertenencias y si avisar a su casero, se encaminó al tan mencionado circo, con la desalentadora esperanza, y con la dificultad de comprender él mismo esta doble antítesis que surgió en su mente, de perderse en la salvación. O de salvarse en la perdición.

Otros datos:
- En su bolsillo lleva un hámster que le regaló una niña en la calle sin motivo alguno.
- El hámster se llama Palta.
- Le gusta escribir con pluma y tinta aquellos versos que desea conservar.
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Re: Curriculum de Arthur Kirkland

Mensaje  Nimmersatt Beelzebub el Jue Jul 14, 2011 5:57 pm

- Desde el otro lado del escritorio sólo puedes ver un par de piernas balanceándose. Efectivamente, Nimmersatt está con la espalda apoyada en el asiento y las piernas en el respaldo. Palabras simples: Está sentada de cabeza. Se le ve concentrada leyendo el curriculum - ... ... In-te-re-san-te~ ¡Me gusta! ¡Llama mi atención! - rápidamente se pone de pie y salta sobre el escritorio. Te señala con una sonrisa bajo su máscara - ¡Tienes lo que se necesita para estar aquí!... ahora... ¡¡A VER TU ENTREVISTA ENTREVISTA!! - tira lejos el curriculum para comenzar con las preguntas -

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