Una conversasión por un trabajo.

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Una conversasión por un trabajo.

Mensaje  Cassie Ainsworth el Dom Jun 19, 2011 2:28 pm


1.- ¡Bienvenido seas al circo! – risas alegres e infantiles. Desde su lado del escritorio agita sus brazos alegremente - ¡Yo soy Nimmersatt Beelzebub, pero todos me llaman la Glotona Insaciable! – No se nota gracias a su máscara, pero una demencial sonrisa se ha posado en sus labios – ¿Cómo te llamas y por qué viniste a trabajar al circo?

Mantiene aquella sonrisa roja, y eterna que decora su cara. Observa un rato el rostro de aquella joven de azules cabellos, deteniéndose en sus ojos. Había escuchado que los ojos son la ventana al mundo privado de las personas, acrecentó su sonrisa antes de responder. -Cassandra Ainsworth, pero la mayoría me dice Cassie- hizo una pausa, esta vez observo su máscara y la posible sonrisa que podía tener. La verdad es que le incomodaba en cierta medida hablar de la razón por la cual solicita trabajar en aquel, retorcido y alegre, circo. Tiene que ver con su pasado después de todo. –Simplemente me pareció encantadora la idea de trabajar en un circo, con tantas personas diferentes y nuevas- responde después de unos minutos, pensó que esa era la respuesta más “neutral” que podía dar.

2.- Ahhh~ Interesante… - comentó mirando al techo, gesto que, obviamente, dejaba notar que no le interesaba en lo absoluto lo que le acabas de contar. Te mira con expresión aburrida, haciendo un puchero bajo la gruesa tela de su mascarilla – Y bueno… ya que estás aquí por eso… ¿Cuánto pesas? – inquiere con mayor interés y levantándose de su silla – Pobre de que reacciones mal.

No se extrañó por aquella pregunta, hasta soltó una pequeña risa por lo último que dijo su posible jefa, seguramente era por razones médicas. Pero luego pensó que era burlarse de ella por aquello kilos “demás”, volvió a guardar silencio mientras miraba al techo, fingiendo que trataba de recordar el peso que tenía. –veinte kilos- mintió. Hablar de su peso no es algo que le gustara hacer, en especial por que acaba de salir de una clínica donde estuvo varios años a la espera de alguien que le fuera a sacar.

3.- …No es tanto… pero tampoco es poco – mira de un lado a otro. Las pesadas cadenas que trae encima suenan con cada paso que da, acercándose hacia ti. Se queda parada a tu lado y te mira despectivamente ¿Cómo reaccionas? –

Sintió como un peso de sobra se eliminaba después de una rutina de ejercicio, o vómitos interminables y asquerosos. No se percató de los movimientos de la joven por más ruidos que sus cadenas provocaran, estaba completamente concentrada en aquella frase que pareció; tan mágica, tan maravillosa, tan ‘lovely’, como diría normalmente: “No es tanto”. Su sonrisa acrecentó al recordarlo.

4.- Hmmm… Anonee~ Si te doy a elegir entre una cortaplumas, una muñeca sin cabeza, un alambre de púas o un patito de hule ¿Qué elegirías? – alza una mano y pokea tu sien. Su mano es más gélida que el hielo y te causa mala espina –

Sintió como todo se nublaba en su mente ante aquel toque en su sien; toque frio, cóncavo, elegante, y extrañamente familiar. Se quedó mirando un punto fijo, recodando un día en especial, un mierdales sin mucha clientela en el cual lloraba por alguna razón ahora desconocida… “Tratare de ser feliz por ambas”. Finalmente no dice nada, se siente incapaz de responder tras sentir su mano. Más tartamudea algo con dificultad, apenas comprensible para ella –“una muñeca sin cabeza”-, y lo vuelve a repetir un par de veces mientras recuerda a aquella persona, idiota e inteligente.

5.- - Mientras respondes toma tu mano y alza tu brazo, comenzando a pokearlo. Tienes ganas de inquirir el porqué lo hace… ¡Adelante! ¡Hazlo! –

Se siente como su respuesta, una muñeca sin cabeza. Una muñeca sin la capacidad de pensar ni reaccionar ante nada, que es manejada por una pequeña niña que luego se olvida que jugo con ella alguna vez, que sonrió por verle la primera vez. Suelta una lágrima en su ojo invisible al punto de vista de su entrevistadora, forzó una mueca alegre a la cual no se lo podía llamar “sonrisa”. No, no era eso… era apenas una <<cicatriz>> curvada en su rostro. Sientes ganas de gritar “¡joder!”, y huir, de correr. Pero no quieres, no puedes… te tienes que quedar y escucharla, necesitas el trabajo para comprarte ropa...

6.- ¿Eh~? – parpadea un tanto y vuelve su atención hasta ti – Veía qué tal estabas de contextura. Sería horrible que fueras puros huesos. – Carraspea un poco y vuelve a su tono risueño – Bueno~ siguiente pregunta ¿Soledad o multitud?

Su respiración se agita un poco ‘Llegas a dar lastima maldita puta de sonrisa estúpida. Tan puta como tu idiota madre y tu horrible hermana. ¿Tienes hambre puta?, ¿comer de qué te servirá?... siempre sale por el mismo lugar por donde entro. Eres un asco. ¡Un desperdicio de humano!’, escucha tan vivido como si fuera ella quien te hablara. No percibe su tono de voz, ni el cambio. –Soledad- responde, en esos momentos era lo que ansiabas. Lo sabias, ¿Por qué simplemente no te levantas y te vas?, no le hagas perder el tiempo aquella mujer mucho más bella, más flaca, que tú.

7.- Ahhh… Que desperdicio – se encoge de hombros ante tu respuesta – Pensaba que eras diferente… ¿qué se le va a hacer? – rueda los ojos y se sienta sobre su escritorio, tirando la bola de hierro al final de las cadenas que trae encima sobre el mismo. Te da curiosidad por qué las trae encima ¿le preguntas o no? –

Abres los ojos ante aquella destructora frase; aquella simple, horrible, y lastimera frase: “Que desperdicio”, siente que la decepcionaste, te decepcionaste a ti. La gorda drogadicta, que ansía felicidad. Llevas tu mano a la pierna, y la sujetas con fuerza, provocando que tu <<cicatriz>> facial se cierre hasta quedar no más que una marca. Un recuerdo de que alguna vez estuvo allí. –Con permiso…- pronuncias y sales corriendo a un baño que viste antes de entrar, luego vuelves limpiándote la boca con un pañuelo manchado y tu sonrisa habitual, pero forzada. Se nota que lloraste en camino puta, tienes el maquilla corrido, ni te molestaste en arreglarlo. ¿Por qué?, si no consigues el empleo hubieras podido aprovechar tu facha para conseguir a algún cliente. Guardas silencio observando sus cadenas, y recuerdas tus días de interna. Encarcelada.

8.- - Te observa con el ceño fruncido para decir - ¡No te interesa! – y se cruza de brazos infantilmente. Suelta un extenso suspiro y ladea un tanto la cabeza, mirándote fijamente de la cabeza a los pies - … … ¿Negro, azul, rojo, blanco o naranja? – suelta sin más. –
Le sonríes, la verdad es que odiabas esos colores por hacerte recordar aquellos días de andanzas descabelladas con tu hermana. Piensas unos minutos antes de responder, buscando una respuesta “neutral”. –Negro- dices sin pensar.

9.- - Sus preguntas te tienen confundido, es tu turno de preguntar. ¿Aprovechas o no? –

‘¿Notaste aquel silencio?, la tienes aburrida… aburrida de verte, de escuchar tu voz. Sabes que no eres nadie comparada ella, con nadie. Vete no más, no es necesario que estés aquí.’ <<Eat, sabes que quieres hacerlo. Vamos, no pasara nada por comer una barra de chocolate o un algodón de azúcar. Vas a sonreír, no seas egoísta y muestra al mundo aquella linda sonrisa>>. Tus pensamientos no son claros, escuchas dos voces en tu cabeza, tu cóncava cabeza. Guardas silencio, tratando de aclarar todo. La escapada no te sirvió,<<eat>>.

10.- - Ignora si le quieres preguntar algo. Mira sus uñas para luego decir – La última pregunta ¿alondra blanca, cuervo o algún otro animal?

-Babosas- respondes sin pensarlo. Son tu animal favorito, pero a la vez los odias. Son tan viscosas, tan asquerosas. No deberían existir, llegas a creer, como tú, ¿no?... –The slug are lovely- dices después en tu idioma madre. Acrecientas las sonrisas, imaginándote como se disuelve una en sal.

11.- - Ante tu respuesta se baja de un salto de su escritorio y te obliga con una fuerza sobre humana a que te pongas de pié, – Debes irte, ahora. – dice con frialdad. Su voz suena doble por alguna razón y más baja que en momentos previos. Comienza a empujarte fuera de la carpa - ¡Te llamaré! ¡Ahora vete!

Siente que te odia, que tenías razón al creer que la decepcionaste. Piensas "Sabia que venir no era buena idea, ‘eres una idiota puta’". Pero aquella penúltima parte renueva tus esperanzas, esas idílicas esperanzas sin sentido. Bueno, si no lo logras podrás buscar otro empleo… uno mejor. –Gracias señorita Nimm…- dices antes de notar que estas fuera.

12.- ¡¡Oyeee!! ¡¡Esperaaa!! - te llama desde la entrada de la carpa y te sigue, extendiendo su mano hacia ti. Te mira con el ceño fruncido - ¡Cabeza de pollo! ¡Olvidaste entregar tu curriculum! ¡Dámelo ahora!

Empiezas a caminar, con tu sonrisa y una palabra, que en tu cabeza resuena, <<Eat>>. Ríes un poco cuando escuchas la voz de aquella mujer, te das media vuelta y en un avión de papel le lanzas tu curriculum, de allí sigues tu camino. <<Eres una persona rara Cassie, lo sabes>>.

El avioncito de papel.
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Re: Una conversasión por un trabajo.

Mensaje  Nimmersatt Beelzebub el Dom Jun 19, 2011 3:33 pm

- Guarda el curriculum entre los pliegues de la ropa y corre hacia la chica. Le toma de las manos. A pasos lentos te insta a volver a la carpa del circo. Mientras van avanzando, comienza a decir - Penosa, de mala vida y de mala muerte. Flor deshojada merecedora del abismo. Aquello que has venido a buscar al alcance de tus pútridas manos... no llores más. - entran nuevamente a las oficinas administrativas y obliga a la chica a sentarse en el sofá que previamente ella había utilizado. Se paró frente a ella y, bajando su máscara para sonreír más, continuó hablando - Sabes que entrar a nuestro circo tiene un pequeño precio, ¿verdad? Espero que no te moleste que tome el pago inmediatamente, hehe~ - la misma bola que hacía de contrapeso en sus cadenas fue retirada de su sitio y abierta a la mitad dejando ver en el interior otra esfera, de tamaño más compacto, más pulida, más brillante. En un extremo esta tenía un contador - ... Es una simple intervención... Mas muy dolorosa. - Sin aclarar más alzó su mano y, con toda su fuerza, atravezó el pecho de la rubia arrancando con su mano su corazón. Inmediatamente después introdujo en el espacio vacío la famosa "bomba de vida" que se ramificó en su sitio, devolviéndole la vida recién arrebatada a la chica.

El corazón real aún palpitaba en su mano. Sin perder más tiempo lo deboró por completo. Casi ni limpió sus labios luego de aquella acción, por lo que su rostro y sus manos quedaron manchadas del brillante líquido carmesí. Aclaró su garganta un instante, volviendo a sonreír, para decir - Ya está~ ¡Bienvenida a nuestro circo! Desde hoy serás conocida como "El saco de huesos"... - entrecerró sus ojos y ladeó su cabeza antes de seguir - ... Desde hoy formas parte del circo, y tu grupo son los engendros... se feliz~ a ellos se les paga mucho mucho... pero no esperes muy buen trato.

Recuerda sonreir eternamente para mí ¿está bien?


((El color será entregado inmediatamente))

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