En el laberinto... [Libre]

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En el laberinto... [Libre]

Mensaje  Cassie Ainsworth el Sáb Jun 25, 2011 8:40 pm

<<Jamás serás como ellas puta; eres gorda, millares de grasa están en tu ser… Lo sabes, ¿Por qué lo niegas?... no pierdas el tiempo y desaparece, le harás un favor a todos.>>, siempre escuchas aquellas palabras cuando llegas a aquel lugar. Aquel lugar. Tan paupérrimo, tan infinito, tan frío. Te sientes a gusta, sola… Ansias esa soledad, donde podrías llorar, gritar y desaparecer de los recuerdos de los demás, como un muerto más. Nadie asistirá a tu sepelio después de todo, y debes en cuando una persona entrara a tu cabaña en busca de unas de tus plantas.

Miras tu reflejo, aquella mueca alegre se acrecentó. –Estoy gorda…- dices mientras tocas tus pechos, tu cuello, tu vientre. Los sientes diferentes a lo que vez, más plano y helado. –eat!- escuchas y volteas la mirada, observas una sombra que se aleja. Ella grita otra vez la misma palabra. Te apoyas contra el espeso, y tu propia sombra se distorsiona, te dejas caer hasta quedar sentada. –Hope love, but it’s difficult to arrive…- pronuncias con un tono cantarín. <<No lo conseguirás puta. El amor te cerro las puertas por gorda>>, niegas con la cabeza.

Revisas la cartera, sacas un porro que habías hecho antes de venir y lo enciendes. Esperas que el humo se lleve tus problemas, y que traiga un camino nuevo, un camino “lovely”. ¿Qué haces allí?, ¿Cómo llegaste tan bajo?, respiras un poco rápido soportando unas lágrimas que quieren asomarse a través de tus ojos. Sientes que decepcionaste a alguien.

{Disculpen si no es muy bueno el rol, aun no me acostumbro de todo al personaje. Con el tiempo mejorare, I promise.}
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Re: En el laberinto... [Libre]

Mensaje  Joseph Ravenscroft el Dom Jun 26, 2011 12:59 pm

[Tuve un ataque de inspiración, sorry por el largo Träne :'D]

El laberinto de espejos era un lugar que con el tiempo había aprendido a apreciar pese que en un inicio había sido algo bastante parecido a su peor pesadilla: un lugar encerrado del cual difícilmente podría escapar una vez hallándose entre sus reflejantes paredes y la desesperación que le embargaba luego de sentirse asfixiado entre las mismas.

Un espacio sublime de confusión y aparente infinidad que poco a poco su mente aguda supo descifrar luego de haberse perdido en medio de espejismos engañosos que muchas veces llegaron a crisparle los nervios y otras simplemente llevarle al borde del colapso. Era irritante, tanto que llegaba a nublarle el juicio cuando el entorno inanimado volvía ejercer poder sobre sus acciones, disuadiéndolo, perdiéndole, enredándole entre su propia lógica.

Pero por supuesto todo, sin excepción alguna, todo tiene su solución y una vez que logró aprender el correcto camino se volvió un sitio perfecto para pasar el rato, donde es fácil discutir las discrepancias que surgen repentinamente de entre sus propios pensamientos y el escuchar el curioso “Tic” de la bola metálica que ocupaba el lugar de su corazón.

Su mirada Calipso siempre dirigida hacia el frente ya no era presa de la desesperante ansiedad que despertaba la incertidumbre del no saber. Ajeno de los reflejos que distorsionaban la realidad, caminaba con seguridad entre los metros y metros de pasillos con un caramelo de mora en su boca que con el paso de los minutos se veía disminuido en tamaño.

La respingada y casi aristocrática nariz del pelinegro se arrugó al percibir el olor de un humo nocivo que conocía mejor de lo que admitiría abiertamente. Casi al instante apretó su mandíbula, haciendo que el caramelo se transformara en pequeños trozos que no dudó en masticar. Luego de tantos años ahora el aroma le parecía casi nauseabundo, o sólo quizá era un efecto psicológico al cual se había autoimpuesto para no regresar al tentador vicio.

También eso le resultaba molesto. La dependencia. El saber que ya le era necesaria esa cantidad casi inhumana de glucosa para subsistir era casi como una patada a su orgullo, pero claro, eso era un dato que nadie más debía saber.

“Hope love, but it’s difficult to arrive…” Resuena entre las paredes de espejos con un tono cantarín y aunque Joseph quisiera retirarse del lugar donde la penosa mujer se hallaba la superficie reflejante ya había anunciado deliberadamente su presencia. Sacó de su bolsillo goma de mascar con sabor a menta que llevó inmediatamente a su boca.

Uh… –Murmuró, como si estuviese dudoso de irrumpir en la locura de la rubia. –Disculpa, ¿Estás bien? – Claro, como si le importara su penosa existencia de parásito pero en fin. Su tono y sonrisa amable resaltaban demasiado con su verdadero sentir.
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Re: En el laberinto... [Libre]

Mensaje  Cassie Ainsworth el Lun Jun 27, 2011 12:19 pm

Dio una calada lenta y tranquila, sabía que nadie le podría molestar. A lo menos eso creía, para ella ya era común saber dónde estaba, los reflejos. Aquellos reflejos tan irreales y detestables, habían quedado grabados en su mente, en aquellas voces que siempre escuchaba. En tus recuerdos, en especial de aquel día de mirdales como solías llamarlos, siempre tenían más clientes en aquellos días.

Botaste el humo, y cerraste los ojos. No querías contemplar como una idiota el espejo. La verdad es que no te sientes capaz de verte; de ver hendidura que conforma tu sonrisa, de ver aquellos hilos desechos que son tus rubios cabellos, y ver tus botones negros, tus ojos sin brillos. En verdad pareces una muñeca, olvidada en el tiempo, como esos cuadros que aún están por colgar. Te abrazas y sientes como el trapo rodea tus huesos.

Pequeñas gotas tocaron tu cara, abriste los ojos y observaste el techo. Había algunas goteras, tal vez empezó a llover. <<Pobre cielo, un ángel cayo… Seguramente se convertirá en alguien como tú, una puta desgraciada>>. Negaste con la cabeza, y arrojaste el porro por allí. Que fue apagado por otra gotera.

-¿Ah?- sentiste una voz. Una voz desconocida, pero a la vez tan familiar. Quizás, la escuchaste durante uno de los actos del circo, en los cuales debías el saco de huesos. Te levantaste y fijaste tu atención en el espejo. Tu reflejo de muñeca era acompañado por el de un joven de pelos castaños y ojos… aquellos ojos llamaron tu atención. Eran unos pozos de aguas oscuras. Pasaste a su físico, sonaría raro pero ansias tener uno como el… tan detallado, tan cuidado. Como un modelo. –Sí, estoy… bien.- tu habla se volvió cortada, los primeros efectos de aquella hierba se asomaban. Tu “cicatriz” creció.

{No importa, soy igual cuando tengo la suficiente imaginación.}
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Re: En el laberinto... [Libre]

Mensaje  Joseph Ravenscroft el Mar Jul 05, 2011 9:37 pm

“Una muñeca” –Fue lo primero que pensó al fijarse más detenidamente en la rubia que se encontraba a unos palmos de donde él estaba parado. Y a juzgar por lo que veía, una muñeca rota. Otra muñeca rota, una de las tantas. No se mostró en absoluto por aludido al observar la demacrada apariencia de la muchacha. Había visto demasiadas como ella durante casi 4 años de perdición y otros desvaríos como para ser sorprendido por una realidad como esa.

Casi se sintió el alivio invadirle al notar que el aroma del humo se iba haciendo menos penetrante conforme el porro moría a merced de las gotas de agua que se colaban por medio de una pequeña hendidura en el techo, una de las muchas que de a poco se hacían ver.

Avanzó con paso ligero esquivando con gracilidad una gotera que se encontraba en su camino. Ni siquiera hizo amago de alzar la vista para observar las frías gotitas que resbalaban traviesamente del techado, su mente ya había procesado los datos para que su cuerpo solo se dedicara a actuar por mera inercia. Evidentemente en el exterior había comenzado a lloviznar.

Le gustaba la humedad, la lluvia y su sonido al caer. Era algo así como un agente natural relajante para él, le mantenía en un estado casi comatoso donde con dificultad se le podría sacar de sus casillas y el buen humor predominaba en él.

Con algo de suerte toda la tarde continuaría así.

El habla entrecortada de la rubia mostraba abiertamente su estado. Los efectos de la marihuana comenzaban a hacer efecto.

“Una muñeca patética”

No pareces estarlo… –Puntualizó con voz relajada, arrugado un poco sus finas cejas en “preocupación”.
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